Había una vez,
según la mitología griega, una mujer llamada Pandora.
Pandora, o la “portadora
de todo” (pan, quiere decir, todo y doros, quiere decir, llevar), era una
mujer hecha de barro y agua por orden de Zeus rey del Olimpo y dotada por los
demás dioses de todas las virtudes y algunos defectos.
Pandora era bellísima, inteligente, trabajadora, hábil, astuta, tierna, quisquillosa, sensible, fuerte y… curiosa.
Zeus le regaló a Pandora, como dote de casamiento, una preciosa caja que bajo ninguna circunstancia se debía abrir. Y Pandora se casa con Epimeteo. Un día, aburrida, incapaz de reprimir su curiosidad, abre la misteriosa caja. De la misma salen todos los males que aquejan a este mundo, la muerte. La enfermedad. El dolor, la guerra, la miseria…. Desesperada, sin éxito, Pandora intenta meter los males de vuelta en la caja, y no puede. Los males se escapan, se multiplican, se dispersan entre los hombres. No volverán nunca más a la caja. Desolada, Pandora descubre que algo ha quedado en el rincón más oscuro de la caja, chiquita, solitaria, pero llena de vida, está…
Desde entonces, desde siempre, a pesar de todo, ¡está la esperanza!
Pandora era bellísima, inteligente, trabajadora, hábil, astuta, tierna, quisquillosa, sensible, fuerte y… curiosa.
Zeus le regaló a Pandora, como dote de casamiento, una preciosa caja que bajo ninguna circunstancia se debía abrir. Y Pandora se casa con Epimeteo. Un día, aburrida, incapaz de reprimir su curiosidad, abre la misteriosa caja. De la misma salen todos los males que aquejan a este mundo, la muerte. La enfermedad. El dolor, la guerra, la miseria…. Desesperada, sin éxito, Pandora intenta meter los males de vuelta en la caja, y no puede. Los males se escapan, se multiplican, se dispersan entre los hombres. No volverán nunca más a la caja. Desolada, Pandora descubre que algo ha quedado en el rincón más oscuro de la caja, chiquita, solitaria, pero llena de vida, está…
Desde entonces, desde siempre, a pesar de todo, ¡está la esperanza!
Un optimista es el que cree que todo tiene arreglo.
Un pesimista es el que piensa lo mismo, pero sabe que nadie va a intentarlo. El
optimista cree en los demás y el pesimista sólo cree en sí mismo. El optimista
tiene siempre un proyecto; el pesimista, una excusa.
Y tú, ¿De quién eres?
Nosotros somos de los primeros, de los optimistas,
como Pandora la Exploradora, y por/para
ello nos volvemos a ver las caras, las manos y los ojos el próximo jueves 25 de
octubre donde siempre, en las escaleras del Mutis sobre las 14:00. Almorzaremos
primero y a la postre co-lectivamente
pondremos en marcha la Co-Misión que ya tiene variopintas acciones sociales que
disfrutar…
Te esperamos.
Y para quién se haya quedado con ganas de más aquí material complementario...
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